La magia del hablar existe mientras surjan historias de que conversar.
Los sueños no se pierden si son dignos por los que luchar.
Ansia, ansia de esperanza en un pequeño rincón olvidada.
No, porque no es más que la esencia de sentir estar vivo lo que acelera la superficial.
Andando, sobre lágrimas derramadas en el tren de la melancolía.
Sí, melancolía. Palabra a lo mejor bella para ti, pero no para mi.
Quién sabe, si al final todo es una búsqueda hacia la verdad.
Un paso en falso no es ahogarse, pero si sentirse ahogado.
Y que más da, que más da, si al final vivimos de recordar.
El tiempo anda, pero tú andas para atrás. Sabes que es verdad.
Recordar y recordar es el veneno del más allá.
Quién sabe, si al final todo es una búsqueda hacia la libertad.
O no, pues tendría que existir para ser buscado.
Vaya, te he roto tus planes, ideas y fundamentos.
Llora un rato.
Pensar en soledad en una forma de crear tu propia libertad.
Y, cuando vuelvas al mundo real, no bajes de las nubes.
Dale la espalda a la razón, puesto que es otro concepto análogo.
Cierra los ojos, vuela lejos y no vuelvas.
Para qué ser quién eres, nadie va a apreciarte más que tú.
Olvida el resto, irradia tu sentimentalidad con quién no haya que andar.
Descansa de ser humano y pertenecer a la humanidad
Pérdida de identidad
jueves, 4 de enero de 2018
miércoles, 29 de noviembre de 2017
No tengo esperanza en la humanidad
No tengo esperanza en la humanidad.
¿Qué es la humanidad? o menos dicho ¿Qué queda de nuestra humanidad?
Mírate al espejo ¿Recuerdas el último acto de bondad que realizaste por alguien?
Sigue mirando ¿Recuerdas la última vez que hiciste algo en tú propio beneficio sin pensar en las consecuencias de los demás?
Y así, tal y como lo ves, nacemos como seres egoístas, sin escrúpulos y sin miedo a decepcionar a los demás. Pienso que lo llevamos haciendo toda la vida.
Pero tranquilo, no te culpes, es culpa de la sociedad. No nos han enseñado a ser felices entre nosotros, llevarnos bien y ganar por nuestros méritos lo que nos merecemos.
Nos han enseñado a que nuestra felicidad dependa de los material en contra de lo sentimental, puesto que eres más feliz si posees ese móvil ultima generación o ese juguete que nos aisla, en vez de salir a la calle a volar.
Nos han enseñado que la lucha por nuestros sueños, no se basa en nosotros superándonos a nosotros mismos, sino a hundir a nuestros "compañeros". Sí, puesto que al final, quién gana es quién tiene la mejor nota, quien obtiene la medalla en la carrera hacia el prometido "bienestar".
Nos han enseñado a ser máquinas programables a su gusto, donde tú tranquilo, que si no cuadras en el esquema de la vida que puedes llegar a obtener, ya encontrarán la manera de que pases desapercibido. Que seas una gota de agua en el mar.
Nos han enseñado a no valorar lo que tenemos, hasta que lo perdemos. Querer más y más sin ansia, olvidando la verdadera belleza de aprovechar la "libertad" que se nos ofrece.
Oh sí, pues porque somos unos muñecos encerrados en una casa de papel, manejados por los niños que creen saber que queremos hacer. Paso a paso, no te escapes del plan, a lo mejor te pueden desechar, hay muchas muñecas disponibles en la tienda.
No tengo esperanza en la humanidad, ni en nada ni en nadie. Creo que ya ni en mi misma.
¿Qué es la humanidad? o menos dicho ¿Qué queda de nuestra humanidad?
Mírate al espejo ¿Recuerdas el último acto de bondad que realizaste por alguien?
Sigue mirando ¿Recuerdas la última vez que hiciste algo en tú propio beneficio sin pensar en las consecuencias de los demás?
Y así, tal y como lo ves, nacemos como seres egoístas, sin escrúpulos y sin miedo a decepcionar a los demás. Pienso que lo llevamos haciendo toda la vida.
Pero tranquilo, no te culpes, es culpa de la sociedad. No nos han enseñado a ser felices entre nosotros, llevarnos bien y ganar por nuestros méritos lo que nos merecemos.
Nos han enseñado a que nuestra felicidad dependa de los material en contra de lo sentimental, puesto que eres más feliz si posees ese móvil ultima generación o ese juguete que nos aisla, en vez de salir a la calle a volar.
Nos han enseñado que la lucha por nuestros sueños, no se basa en nosotros superándonos a nosotros mismos, sino a hundir a nuestros "compañeros". Sí, puesto que al final, quién gana es quién tiene la mejor nota, quien obtiene la medalla en la carrera hacia el prometido "bienestar".
Nos han enseñado a ser máquinas programables a su gusto, donde tú tranquilo, que si no cuadras en el esquema de la vida que puedes llegar a obtener, ya encontrarán la manera de que pases desapercibido. Que seas una gota de agua en el mar.
Nos han enseñado a no valorar lo que tenemos, hasta que lo perdemos. Querer más y más sin ansia, olvidando la verdadera belleza de aprovechar la "libertad" que se nos ofrece.
Oh sí, pues porque somos unos muñecos encerrados en una casa de papel, manejados por los niños que creen saber que queremos hacer. Paso a paso, no te escapes del plan, a lo mejor te pueden desechar, hay muchas muñecas disponibles en la tienda.
No tengo esperanza en la humanidad, ni en nada ni en nadie. Creo que ya ni en mi misma.
jueves, 26 de octubre de 2017
No lo olvides jamás
1:45
La vida es una ironía, y la suya no iba a ser menos.
Echaba la vista atrás y podía observar que sus sueños podían haberse convertido en reales. La ficción ya no superaba la realidad en muchos ámbitos. Y es que, nadie podía creerlo tiempo atrás, como la vida pasa y nos cambia al caminar.
Echaba la vista atrás y podía observar que sus sueños podían haberse convertido en reales. La ficción ya no superaba la realidad en muchos ámbitos. Y es que, nadie podía creerlo tiempo atrás, como la vida pasa y nos cambia al caminar.
La amistad marcha, viene y va, pero siempre imaginaba que lo de siempre sería para siempre. Cuan equivocado estaba, solo necesitaba tiempo para darse cuenta y recapacitar. Y es que no, no es el tiempo, sino los hechos. Pero otra ironía era que pensamos tanto en el futuro, que no nos fijamos en el presente. Y un día se cansó.
Un día se cansó de fantasear en lo que vendrá, porque le hicieron asentarse. Olvidar todo. Por un momento fue consciente de dónde, cuándo, y sobre todo con quién estaba. Sí, con quién. Hasta ese momento no vio con claridad como necesitaba vivir el momento con ellos.
No los de toda la vida, sino con los que le habían demostrado que se preocupaban por él. No los de los momentos alegres, sino los que buscaban la felicidad y una sonrisa en él. No los que corrían bajo la lluvia, sino los que bailaban.
No los de toda la vida, sino con los que le habían demostrado que se preocupaban por él. No los de los momentos alegres, sino los que buscaban la felicidad y una sonrisa en él. No los que corrían bajo la lluvia, sino los que bailaban.
Y lloró. Lloró hasta saciarse de lágrimas esa noche. No paraba de preguntarse como podía ser real aquello. No se lo merecía. No. No había hecho nada malo, pero tampoco nada bueno. Solo sabía que algo había cambiado, que había encontrado un momento de paz con ellos. No sabía manejar la situación.
¿Pero que le pasa? ¿No encaja nada en los esquemas de amistad duradera y profunda? La verdad es que no, simplemente no. ¿Eso existía? Después de las idas y las venidas de todo tipo de ejemplares, ya no sabía que creer.
Luego se puso una venda en los ojos y confió. Se dejo llevar y al final, pudo encontrar lo que andaba buscando sin búsqueda. Sin querer. Por una tercera opción, un susurro paternal, acabó allí, entre gente de verdad.
Y aunque el futuro es incierto, el presente es más que real, y es lo que comenzó a disfrutar. Sin ataduras y sin miedos. Sin venguenzas o escondrijos.
Porque la vida una ironía, y la verdad se descubre al atardecer. Las sobras van desapareciendo, pero siempre queda lo bueno, solo hace falta el momento y el lugar adecuados.
1:58
25-10
1:58
25-10
domingo, 15 de octubre de 2017
Querido Amigo
Querido amigo:
Lo primero de todo, es decirte hola. A pesar del tiempo que ha pasado desde la última vez que nos vimos, yo te tengo presente, por lo cual, empecemos nuestra conversación como siempre.
No recuerdo la primera vez que te vi, era muy pequeña. Una niña descubriendo mundo a través de los pasos que podía dar.
Tú, en cambio, eras un hombre hecho y derecho. Llegabas nuevo a mi terreno, donde ahora yo soy la forestera.
Sin embargo, te adaptaste bien. Conocías a gente, te adaptabas rápido a los demás. Eras especial. Un oso achuchable.
Podías haber sido alguien cualquiera, pero no, no eras alguien más. Desde el primer momento empezaste a sacar sonrisas a la gente, a velar por los demás, mostrar alegría y cariño a los que más lo necesitaban. Estabas en todo, en clase, y no en ella. En los voluntariados, en los momentos de reflexión... 24 horas se podía disponer de tu amabilidad.
Sí, creo que no me di cuenta de la persona que tenía delante hasta que pasaron los años, y con ello el distanciamiento. Creo que aprendí gracias a ti, a valorar los pequeños gestos, los saludos y abrazos, las sonrisas y las lágrimas.
Porque a veces te veo. A veces te veo en las sandalias, en las tizas blancas que a veces volaban cerca para traer a alguien de las nubes. Incluso a veces en borradores. Te veo muchas veces, cuando veo a mi madre y recuerdo esa frase "sois dos gotas de agua".
Sí, porque a veces no hay que estar cerca de una persona para echarla de menos. Porque no soy familia, no soy cercana, pero si he estado presente en parte de tu vida. Formaste parte de la mía, de una buena, por lo cual eso no se olvida. No puedo imaginar el dolor de ellos.
Ahora pienso en tu fallecimiento y no puedo evitar pensar que siempre se van los que menos lo merecen. Es injusto, lo sé. Me arrepiento el día que iba caminando por la calle y no te saludé puesto que estabas hablando con otra gente. Hay veces que no sabes como reaccionar ante situaciones, y yo me siento ahora tonta por ello. No sabía si me recordarías como yo a ti.
Lloro desde que te fuiste, cuando me acuerdo de ti en cada uno de los momentos que formaste parte de mi vida. Dos años que pueden hacer demasiado en una persona. Te quiero y te echo de menos.
No merecías este final.
Sin embargo, tu seguirás siempre con una sonrisa, estés donde estés. Y así te recordaré.
Descansa en paz.
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