miércoles, 14 de diciembre de 2022

A la gente le gusta observar la belleza de un campo de flores en primavera, 
sin embargo, ¿alguien va a echar un vistazo cuando las amapolas se marchitan?
Sólo los jardineros.

martes, 21 de julio de 2020

Camino de rosas

Año tras año creo que he aprendido a valorar en mayor medida en concepto de amistad. No es el concepto tan maravilloso que se plantea cuando escuchas a la gente hablar, porque como todo tiene su parte negativa. Aunque bueno, esa parte negativa no es mala, solo te hace valorar lo que realmente merece la pena.  Así que dicho esto, os doy las gracias a la gente que ha desaparecido de mi vida en circunstancias no perfectas, porque con el tiempo he visto que hay amistades fugaces y amistades duraderas. 
Os doy las gracias por el tiempo que estuvimos juntos, porque son recuerdos felices y en los que nunca negaré que me lo pasará bien. Quién diga eso, es mentira, recuerdos bonitos quedan.
Os doy las gracias por abrirme los ojos a amistades que no quiero para siempre, porque no llenan.
Os doy las gracias por ayudarme a ver que soy más fuerte de lo que creo, que con cada amistad errónea me voy  redescubriendo, puesto que no soy perfecta, pero aprendo rápido. Además, en esos momentos es más fácil ver a las personas  que están de verdad, y que ellos avanzan conmigo en el nuevo camino de rosas que se forma ante nosotros. 


Los caminos de espinas se olvidan, pero el resto perdura.

Delgada línea

La línea entre la cordura y la locura era demasiado delgada. Aún meses después, sentado en el asiento del copiloto del coche, veía cómo había estado a unos breves segundos de haber entrado en una fase de locura de la que no habría escapatoria. Todo por la maldad humana.

Pero, ¿existe algún manual donde se diferencie el bien y el mal? Sabía que él había tratado de realizar sus actos en base a sus principios, los cuales consideraba buenos... ¿Y sí los valores que seguía no eran los correctos para los demás? Aquí no hay posibilidad de dudar, de que cada uno marca su propia escala de grises y nadie es el claro vencedor de la batalla. Este es el inicio de toda disputa común, en la cual el que se lleva la medalla no es la expresión viva de la coherencia, sino la dureza mental. 

La fuerza mental era lo que le fallaba, ser capaz de tomar el volante y avanzar evitando al resto de los vehículos. Ser uno más de la carretera, sin ser ni el dueño pero ni el que recibe las consecuencias de éstos. Al final el común de los mortales somos así, en mayor o menor medida. 

¿Cómo evitar esto? El camino más sencillo saber plantar cara y obtener ese gris intermedio. Sin embargo hay que tener el valor para afrontar el miedo de frente y no de espalda. Se acaba hundiendo el barco, tanto por la proa como por la popa, juntos aunque el golpe solo fuera por la delantera. La valentía parece que radica en quien se hunde más pero no se llega a ahogar. Así acabo él.

Así acabó él, llorando a lágrima tendida hecha un ovillo en el que era su suelo. Ese suelo que se le desmoronaba por momentos y que en breves iba a ceder a la presión. La diminuta línea. Esa mísera lín....

Sonó un pitido. Pertenecía a su teléfono móvil. No recordaba ni de quién ni que decía ese mensaje, pero si recordaba que le había vuelto a colocar en suelo estable. No estaba solo, no iba a perderse sin arrastrar a otros en ello. Decidió que, no sólo por ellos, sino por sí mismo, seguiría hacia delante. Sabía que se lo merecía. Su cabeza le decía que aunque sentía ese dolor presente en el pecho, sus principios eran para él buenos y su conciencia estaba tranquila. 

Volvería a caer en la misma piedra, pero sabría que al final se merecía levantarse y vivir por y para él, así que abrió la puerta y empezó a caminar.

domingo, 8 de marzo de 2020

Apretar el gatillo sonaba sencillo. Acabar con la presión que tenía atribuida sobre sus hombros era lo que más necesitaba. Dejar el mundo que siguiera corriendo. Decidir bajarse era la opción más cobarde pero sencilla. Con eso le bastaba.
Harto de tirar de las riendas, de sacar energía del abismo. Andar con la piel rasgada una y otra vez por el camino serpenteante de espinos mientras el resto seguía el camino de baldosas amarillas. La gracia de por  ser el bueno, convertirse en la víbora con una simple mirada de desesperación. 
Dos personas con un mismo nombre. Dos cargas de las que no se libraría jamás. Gritar con la voz vacía no servía. Paso a paso se construye un hogar que una tempestad puede derrumbar. Al final siempre logra ganar la madurez infantil. Cuánto consume un siempre desprecio por quién lo has dado todo. 
Tonto de él al pensar que el resto de la humanidad es igual. Ayuda, que te acabarán contagiando las pulgas. Sé tú mismo, que acabarán convirtiéndote en cenizas. Producto de usar y tirar. Ya se encargarán de apagar tu brillo. Nunca recibirás lo que das. Se acabó el abusar. Se acabó estar a los pies y ser acusado de ser superior. No pidas ayuda porque van a evitar secarte las lágrimas. Llora sobre tu propio hombro porque nadie va a sostener tu mirada. Vuela libre pero sin instrucciones de vuelta. Quítate esa piel que produce daño interno, no vayas a dar pena. No hables, es más sencillo tragar y fomentar la ansiedad. Huye de la realidad, que es la manera más valiente de sobrevivir.

Sonó un disparo. Un pájaro cayó al suelo. No tenía la culpa de nada. 
Él tampoco.


sábado, 5 de enero de 2019

Click,
"Por favor, retire su ticket. Hasta pronto"  decía la máquina.
218, e iban por el 180. Les esperaba una gran espera hasta que les tocara acceder.
Esperar. Era lo que hacía siempre. Esperar que llegara la oportunidad de su vida. Esperar que nadie la defraudara. Esperar ser feliz. Siempre esperar.
-¿Mamá, queda mucho?
Ahora mismo solo quería escapar. Huir de cualquier lugar donde hubiera alientos, y buscar la soledad. Esa era su meta utópica. Ya había recibido suficiente ese año para seguir aguantando el mundo a su velocidad.
185
Sin embargo, no podía. Tenía a ese pequeño a su lado esperando que le tocara ir a hablar a los Reyes Mayos. Como iba a defraudar a lo más grande que había tenido nunca. Era su salvación, pero no su paz. Necesitaba paz, unos días, unas horas, unos segundos...
-Poco cariño, queda poco.
187. ¿Qué era poco tiempo cuando llevas esperando toda una vida? No era nada.
Total, las puertas del infierno le iban a estar esperando bien abiertas

miércoles, 3 de octubre de 2018


Si en el silencio del reflejo de la luna pudiera escribir unas palabras de amor, lo haría, aunque cayera en el abismo en el intento.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Sending out flares

Hoy me permito llorar a lágrima tendida.

No, aún no soy consciente de lo que he hecho. Quién lo diría, que hace unos años era una utopía. Sin embargo, hace menos de un mes que lo he conseguido.

Abuela, he cumplido tu sueño.

"Mi madre se murió con un sueño. Un sueño que nunca llegó a cumplirse"  Mi madre me lleva diciendo eso desde que tengo uso de razón, que resulta que fue después de que te fueras.
Sí, recuerdo poco, vagos recuerdos de ti, pero lo suficiente a través de mamá.
Cada vez que paso por donde estaba vuestra casa, veo a mamá apartar la mirada y bajar los ojos.
Yo solo recuerdo el limonero de la puerta, que daba un aroma tan fresco a la entrada de ese paraíso.
Ese cuadro de una máscara con un gorro de bufón que tanto miedo me daba. Ese teléfono de los de ruleta para marcar. Ese San Antonio que ahora te acompaña en el cementerio. Esas escaleras donde sería la primera vez que me cayera. El patio. La cocina con esas trampas para los ratones que poco más y me cazan a mí. Las cuadras que eran un trastero. El piso especial de arriba,  porque yo no podía subir sola vaya a ser que me cayera por las escaleras. El salón. Todo.
Todo que ahora no son más que escombros donde se asientan otros. Donde te vi caerte y no comprendí que pasaba. Donde aprendí lo que eran las cucarachas.
Tantos lugares y sin embargo mi ultima imagen tuya es llevándote un trozo de tarta a un hospital. Creo que era por mi cumpleaños. Me llevaron a escondidas por esos horribles ascensores solamente para pasar un rato contigo. Mi última visita. Ahora lo pienso y no sé si era que no querían que te viera así o que simplemente no podía entrar. Esa sonrisa al verme allí, yo sin saber por qué, pero ahora la añoro. Yo estaba feliz con el coche a pilas que me habían comprado en la tienda del hospital. Nada podía salir mal.
Además, se acercaba Navidad. Quién iba a decirnos que nos ibas a dejar en Nochebuena. Por qué. Por qué. Mi madre pegada al teléfono llorando. Ese mismo teléfono con el que te llamaba y te decía las cosas que puede decir una niña de 5 años, pero tú te reías.
Pequeña era, pero ese hospital de Málaga nunca lo olvidaré por lo que allí perdí.

"Te pareces a ella" me dice cada vez que me ve tú hermano más pequeño, mi abuelito, tu ahijado. La persona que más te admiraba y te admira desde siempre. Quién desde este verano considero como mi abuelo. El mundo te adoraba y a mí no me dieron tiempo para saber por qué, aunque lo sé por como se iluminan los ojos de quién habla de ti. Es un orgullo que me comparen contigo, que digan que tengo tu carácter y soy tú de joven. Tu pueblo te admira.

Siento que llevo una parte de ti muy dentro de mí, y ahora más que nunca, que he cumplido tu sueño. He ido a Venecia, como tú soñabas. Sé que has venido conmigo y que has disfrutado más que yo en ese paraíso. Tu alma está conmigo y tu sueño también pasó a ser mio. No soy consciente de ello, pero nuestra utopía ya ha pasado a ser realidad. Allí te vi, sonriendo en cada paso que daba. Me siento en paz desde que he ido. Llena de nuevo para seguir adelante, como si hubiera arrancado una espina que marcaba la pena y da paso a la admiración.

No sé si habrá más allá, pero te siento ahora tan cerca de mi, que siento que los años que nos arrebató el cáncer son falsos y siempre estás conmigo, como si estuvieras a mi lado ahora mismo secando mis lágrimas al escribir esto.
Noto que en mis momentos malos, estás aquí, presente o en mis sueños. También en los buenos, alegrándote de tu nieta pequeña.

Te echo de menos, abuela
Llevaré tu legado siempre aquí. en mí.

Flares - The script

martes, 1 de mayo de 2018

Jaque Mate

Jaque Mate. No había movimiento posible para ganar en esta partida contra las blancas. Había perdido cualquier posible oportunidad para levantarse victorioso como rey de las negras.

Sí, había perdido a pesar de la esperanza que tenía al principio. Había encontrado un buen batallón, seguidores fieles los cuales protegerían su persona hasta caer rendidos. Sonaba sencillo que el resto luchara por él mientras que se encontraba sentado en su guarida. Aunque claro, no tenía en cuenta que su protectores no estaban protegidos y las batallas se libran a base de sangre y caídas. 

Era sencillo observar y observar al que no se encontraba en el círculo del confort. Sin embargo, no contaba con que a veces las fichas de su propio bando a la hora de la verdad, también quieren protegerse y buscar su propio bien común. No se llama desobediencia, se llama autodefensa. Al final, siempre gana el que piensa en sí y solo en sí mismo. 

Caída de batallón a media partida. No sabía el pequeño rey que hacer. Nadie le había enseñado a defenderse, y ahora que estaba viéndose en peligro por el abandono o muerte de su defensa, no le quedaba más remedio que andar. Que frustración sentía cuando los demás corrían y él únicamente podía moverse paso a paso. Al final, siempre hay que tener un plan B para escapar en la adversidad.

Rodeado, sin movimiento alguno, se rindió. No podía más. Había caído el imperio que alimentaba su humanidad. Aprendió que no podía vivir en base a los demás en la lucha de las puertas de cielo/infierno.

domingo, 22 de abril de 2018

Barco a Venus

Alex había triunfado desde que nació, sobretodo a nivel profesional. Gran estudiante y mejor persona. O bueno, ¿Mejor persona? Eso se preguntaba cada noche después de pretender viajar al séptimo sueño.

Ahora, que estaba a un mes de cumplir su sueño, se dio cuenta. Era una máquina, y su función no iba a ser otra distinta a la de cualquier trasto mecanizado. Sustituir a millones de personas.
Victorias en campeonatos gracias a venganzas enterradas. Matrículas bajo el embrujo de pequeños despachos. Silencios escritos en las calificaciones inexistentes. Destruyendo los dueños de su envidia, tirando tierra y subiendo a la montaña.
Su ley era que el fin justifica los medios. Si Alex quería llegar a la Luna, ¿Qué mas da donde quisieran llegar los demás? Unos pequeños juegos del hambre psicológicos extra a la alegría de sociedad donde vive.

Sin embargo, noche tras noche, después de conseguir el viaje a Venus, se dio cuenta de que era él quién había ganado esos juegos.
Todo en su vida lo había podido controlar a su antojo. Sin embargo, esto no. La realidad le agobiaba, la falta de control le abrumaba en cada pensamiento. Ahora, por fin el dolor era suyo. Siempre había controlado paso a paso lo que le incumbía, y ahora que estaba a escasos metros de volar y dejar el planeta, pensar era un tormento.  El universo era indomable.
Y decidió abandonar, y en vez de aprovechar esa oportunidad, se limitó a controlar, como dominaba, su muerte.
No pretendía que nadie le entendiera.

martes, 10 de abril de 2018

El lápiz

No he llegado a ser el lápiz que tú querías.

Querías que fuera alguien que llegara a hacer grandes cosas, y por mucho que intentaste enseñarme cómo hacerlo, aún no lo he conseguido. Batallas y batallas internas en la búsqueda de la paz me impiden ser realmente la estrella de mi felicidad. 
Querías que creyera en que alguien me guía a seguir adelante, pero no lo siento así. Solo veo que quién me ayuda a avanzar, soy yo en los momentos de intensidad, bajo la desesperación. No. Al final todos estamos solos.
Querías que dejara de avanzar si me estancaba, y lo he hecho. Parece que el sacapuntas es una de mis pequeñas especialidades. El problema es que la punta fina dura poco, no soy tan buena persona como me intentaste ver.
Querías que olvidara, pero mi goma deja borrones. No voy a olvidar lo que me puede hacer andar. No es corregir, es evitar dos veces caer en la misma piedra. Por mucho que lo evito, mi manera de ser es perdono pero no olvido.
Querías que tuviera cuidado con lo que hay dentro de mi, y no es fácil. Siento que mi vida se basa en escuchar. Tú mismo me lo dijiste, y es así. Cada uno tiene su papel en la vida y no he encontrado a nadie como tú, que pueda invertir los papeles para sentir de verdad qué es el desahogo.
Querías que dejara marca, y con el paso del tiempo me doy cuenta que no sirvo para ello. Porque a veces me gustaría hablar con personas de mi pasado, a ver si se acuerdan lo mismo que yo de ellos, pero no, porque sería dar grandes pasos atrás. Y sería empezar contigo, que ni me recordarás a pesar de todo.
Querías que no temiera al futuro, pero estoy anclada entre el pasado y el presente. Ojalá tener valor de arriesgar todo y no pensar en las consecuencias. Valerme por mi misma y no encerrarme en la madera del grafito. 

Tú pudiste llegar a ser esa abuela, pero yo no soy el niño de la historia. Por lo menos, no ahora. 
Ojalá en el futuro tener la fuerza para visitarte y decirte que, aunque no te acuerdes de mi, soy todo lo que un día soñaste que podría llegar a ser. 

sábado, 17 de marzo de 2018

...quién sabe lo que escribí ayer

Hoy le susurro a la noche. Levantarse pensando en la llegada del real descanso. Ojalá libertad mental. Tristeza en medio del anochecer temprano. La boca del lobo. Ni la ducha nocturna limpia la lluvia fría. Pensamientos latentes en la oscuridad del saber. Conocerse en realidad.

Hoy le susurro al silencio. Hambre de callar a la humanidad. Simplemente desconectar. Ausencia de voces, de las ráfagas del saber y del murmullo del futuro. Cállate y saborea cerrar los ojos. Ambiente nulo. Aislamiento con los oídos taponados de mentiras.

Hoy le susurro a la soledad. Si no te aguantas tú mismo ¿Quién te aguantará mañana? Ambición del encierro en la habitación sin entradas. Eliminar, silenciar y bloquear la humanidad. Sí, puesto que la esperanza de un mañana mejor desapareció un juego de sábanas anterior. Control mental, sabiduría egocéntrica. Quitar la máscara de maquillaje ante la sociedad.

Sin embargo,
quién sabe lo que escribí ayer.

viernes, 16 de marzo de 2018

Quién sabe lo que escribiré mañana...

Hoy le canto a la mañana. Ese momento al amanecer donde los pájaros empiezan a despertar. Esa sonrisa que, sin evidencia, puede sorprenderte en un segundo. Esos buenos días de quién solo esperabas un "a ver si quedamos". Ese café que te calienta un día lluvioso. Cierta motivación para saltar de la cama y tener ganas de comerse el mundo segundo a segundo. Vencer al tiempo.

Hoy le canto al sonido. Que mejor medicina que la música. Obra maestra. Voces motivadoras, reflexiones inesperadas y sentimientos acertados en la inmensidad del barullo de un bar. Gritos de felicidad por esa apuesta ganada, o carcajadas por el recuerdo de esa experiencia no tan acertada.

Hoy le canto a la gente. Qué sería de la vida sin esos abrazos inesperados, de los besos robados y las aventuras en el mar inmenso. Día a día, paso a paso, todo llega a su destino. Estar acompañado es lo mejor. Apoyo, soporte y aguante. Risa y lágrima de felicidad continua ¿Se puede pedir más?

Sin embargo,
quién sabe lo que escribiré mañana.

domingo, 25 de febrero de 2018

177

Lo sabía. Si es que lo sabía.

En medio de almas soñolientas, a través del silencio de la música, escribo estar palabras de alivio.

Si es que es así, una ya se va conociendo. Porque no hace falta tener edad para tener identidad.

La luna me observa como escribo en el camino de mi propia realidad.
Realidad estancada en la marea del saber, que con los años es lo único que he aprendido a aprender.
Y me mata. Me mata la autenticidad de la ausencia de placer.
¿Qué era eso? Me preguntaba hace unos meses, en la miseria de libertad
¿Cómo superar la barrera de agotamiento? Me preguntaba hace semanas
¿Existe el placer si no va unido al saber? Parece que no, me respondo hoy.


195 kilómetros para caer, y no me siento preparada para volar. Aumentar la altura no alivia la tensión.
Ruleta, noria, libertad. Todo es una vuelta a comenzar. No sé por lo que apostar, no sé por lo que luchar, pero 177 kilómetros para afrontar la realidad.

jueves, 4 de enero de 2018

Pérdida de identidad

La magia del hablar existe mientras surjan historias de que conversar.
Los sueños no se pierden si son dignos por los que luchar.
Ansia, ansia de esperanza en un pequeño rincón olvidada.
No, porque no es más que la esencia de sentir estar vivo lo que acelera la superficial.
Andando, sobre lágrimas derramadas en el tren de la melancolía.
Sí, melancolía. Palabra a lo mejor bella para ti, pero no para mi.
Quién sabe, si al final todo es una búsqueda hacia la verdad.
Un paso en falso no es ahogarse, pero si sentirse ahogado.
Y que más da, que más da, si al final vivimos de recordar.
El tiempo anda, pero tú andas para atrás. Sabes que es verdad.
Recordar y recordar es el veneno del más allá.
Quién sabe, si al final todo es una búsqueda hacia la libertad.
O no, pues tendría que existir para ser buscado.
Vaya, te he roto tus planes, ideas y fundamentos.
Llora un rato.
Pensar en soledad en una forma de crear tu propia libertad.
Y, cuando vuelvas al mundo real, no bajes de las nubes.
Dale la espalda a la razón, puesto que es otro concepto análogo.
Cierra los ojos, vuela lejos y no vuelvas.
Para qué ser quién eres, nadie va a apreciarte más que tú.
Olvida el resto, irradia tu sentimentalidad con quién no haya que andar.
Descansa de ser humano y pertenecer a la humanidad

Pérdida de identidad

miércoles, 29 de noviembre de 2017

No tengo esperanza en la humanidad

No tengo esperanza en la humanidad.

¿Qué es la humanidad? o menos dicho ¿Qué queda de nuestra humanidad?
Mírate al espejo ¿Recuerdas el último acto de bondad que realizaste por alguien?
Sigue mirando ¿Recuerdas la última vez que hiciste algo en tú propio beneficio sin pensar en las consecuencias de los demás?
Y así, tal y como lo ves, nacemos como seres egoístas, sin escrúpulos y sin miedo a decepcionar a los demás. Pienso que lo llevamos haciendo toda la vida.
Pero tranquilo, no te culpes, es culpa de la sociedad. No nos han enseñado a ser felices entre nosotros, llevarnos bien y ganar por nuestros méritos lo que nos merecemos.

Nos han enseñado a que nuestra felicidad dependa de los material en contra de lo sentimental, puesto que eres más feliz si posees ese móvil ultima generación o ese juguete que nos aisla, en vez de salir a la calle a volar.
Nos han enseñado que la lucha por nuestros sueños, no se basa en nosotros superándonos a nosotros mismos, sino a hundir a nuestros "compañeros". Sí, puesto que al final, quién gana es quién tiene la mejor nota, quien obtiene la medalla en la carrera hacia el prometido "bienestar".
Nos han enseñado a ser máquinas programables a su gusto, donde tú tranquilo, que si no cuadras en el esquema de la vida que puedes llegar a obtener, ya encontrarán la manera de que pases desapercibido. Que seas una gota de agua en el mar.
Nos han enseñado a no valorar lo que tenemos, hasta que lo perdemos. Querer más y más sin ansia, olvidando la verdadera belleza de aprovechar la "libertad" que se nos ofrece.

Oh sí, pues porque somos unos muñecos encerrados en una casa de papel, manejados por los niños que creen saber que queremos hacer. Paso a paso, no te escapes del plan, a lo mejor te pueden desechar, hay muchas muñecas disponibles en la tienda.

No tengo esperanza en la humanidad, ni en nada ni en nadie. Creo que ya ni en mi misma.

jueves, 26 de octubre de 2017

No lo olvides jamás

1:45
La vida es una ironía, y la suya no iba a ser menos.
Echaba la vista atrás y podía observar que sus sueños podían haberse convertido en reales. La ficción ya no superaba la realidad en muchos ámbitos. Y es que, nadie podía creerlo tiempo atrás, como la vida pasa y nos cambia al caminar.

La amistad marcha, viene y va, pero siempre imaginaba que lo de siempre sería para siempre. Cuan equivocado estaba, solo necesitaba tiempo para darse cuenta y recapacitar. Y es que no, no es el tiempo, sino los hechos. Pero otra ironía era que pensamos tanto en el futuro, que no nos fijamos en el presente. Y un día se cansó.

Un día se cansó de fantasear en lo que vendrá, porque le hicieron asentarse. Olvidar todo. Por un momento fue consciente de dónde, cuándo, y sobre todo con quién estaba. Sí, con quién. Hasta ese momento no vio con claridad como necesitaba vivir el momento con ellos. 
No los de toda la vida, sino con los que le habían demostrado que se preocupaban por él. No los de los momentos alegres, sino los que buscaban la felicidad y una sonrisa en él. No los que corrían bajo la lluvia, sino los que bailaban.

Y lloró. Lloró hasta saciarse de lágrimas esa noche. No paraba de preguntarse como podía ser real aquello. No se lo merecía. No. No había hecho nada malo, pero tampoco nada bueno. Solo sabía que algo había cambiado, que había encontrado un momento de paz con ellos. No sabía manejar la situación.

¿Pero que le pasa? ¿No encaja nada en los esquemas de amistad duradera y profunda? La verdad es que no, simplemente no. ¿Eso existía? Después de las idas y las venidas de todo tipo de ejemplares, ya no sabía que creer.

Luego se puso una venda en los ojos y confió. Se dejo llevar y al final, pudo encontrar lo que andaba buscando sin búsqueda. Sin querer. Por una tercera opción, un susurro paternal, acabó allí, entre gente de verdad.
Y aunque el futuro es incierto, el presente es más que real, y es lo que comenzó a disfrutar. Sin ataduras y sin miedos. Sin venguenzas o escondrijos.


Porque la vida una ironía, y la verdad se descubre al atardecer. Las sobras van desapareciendo, pero siempre queda lo bueno, solo hace falta el momento y el lugar adecuados.
1:58
25-10

domingo, 15 de octubre de 2017

Querido Amigo

Querido amigo:

Lo primero de todo, es decirte hola. A pesar del tiempo que ha pasado desde la última vez que nos vimos, yo te tengo presente, por lo cual, empecemos nuestra conversación como siempre.

No recuerdo la primera vez que te vi, era muy pequeña. Una niña descubriendo mundo a través de los pasos que podía dar. 
Tú, en cambio, eras un hombre hecho y derecho. Llegabas nuevo a mi terreno, donde ahora yo soy la forestera. 
Sin embargo, te adaptaste bien. Conocías a gente, te adaptabas rápido a los demás. Eras especial. Un oso achuchable.
Podías haber sido alguien cualquiera, pero no, no eras alguien más. Desde el primer momento empezaste a sacar sonrisas a la gente, a velar por los demás, mostrar alegría y cariño a los que más lo necesitaban. Estabas en todo, en clase, y no en ella. En los voluntariados, en los momentos de reflexión... 24 horas se podía disponer de tu amabilidad.
Sí, creo que no me di cuenta de la persona que tenía delante hasta que pasaron los años, y con ello el distanciamiento. Creo que aprendí gracias a ti, a valorar los pequeños gestos, los saludos y abrazos, las sonrisas y las lágrimas. 
Porque a veces te veo. A veces te veo en las sandalias, en las tizas blancas que a veces volaban cerca para traer a alguien de las nubes. Incluso a veces en borradores. Te veo muchas veces, cuando veo a mi madre y recuerdo esa frase "sois dos gotas de agua".
Sí, porque a veces no hay que estar cerca de una persona para echarla de menos. Porque no soy familia, no soy cercana, pero si he estado presente en parte de tu vida. Formaste parte de la mía, de una buena, por lo cual eso no se olvida. No puedo imaginar el dolor de ellos.

Ahora pienso en tu fallecimiento y no puedo evitar pensar que siempre se van los que menos lo merecen. Es injusto, lo sé. Me arrepiento el día que iba caminando por la calle y no te saludé puesto que estabas hablando con otra gente. Hay veces que no sabes como reaccionar ante situaciones, y yo me siento ahora tonta por ello. No sabía si me recordarías como yo a ti.
Lloro desde que te fuiste, cuando me acuerdo de ti en cada uno de los momentos que formaste parte de mi vida. Dos años que pueden hacer demasiado en una persona. Te quiero y te echo de menos.
No merecías este final. 

Sin embargo, tu seguirás siempre con una sonrisa, estés donde estés. Y así te recordaré.
Descansa en paz.

domingo, 20 de agosto de 2017

Decorando con Palabras #6


-Papá, ¿a dónde me llevas esta semana?- Preguntó la pequeña del forestal
-Es una sorpresa hija- dijo él, con una sonrisa en el rostro- Pero seguro que te va a encantar, como siempre.

El coche no paraba de dar vaivenes de una manera bastante violenta, por lo cual se imaginaba que era un sendero no accesible para cualquier vehículo. Tenía bastante intriga. Además, la música que le llevaba su padre puesta era de las típicas bandas sonoras de una película en los momentos de acción extrema. La habían llegado a encantar esas películas demasiado.

-Casi hemos llegado melona
-¡No me llames melona! ¡Y quiero llegar ya!- Se empezó a tocar la cabeza, ¡No era tan cabezona! Sin embargo ya le estaba empezando a acostumbrar que la llamara así, por el cariño que sentía de quien se la decía.

El motor del coche dejó de sonar. Habían llegado después de 10 canciones y 2 cambios de disco. Rápidamente ella se desabrochó el cinturón y se puso la chaqueta que siempre le daba su madre antes de salir.

Su padre le ayudó a bajar, y, juntos anduvieron por lo que a ella le pareció un lugar mágico. Notaba la humedad del suelo, seguramente producida por la lluvia que estos días había sufrido toda la comarca. Le gustaba ese olor. Le recordaba cuando de pequeña, se revolcaba con sus primos en la finca de su abuela, cercana al río.

Cuando su padre decidió que ya se había alejado lo suficiente, se tumbaron.

-Escucha melona. ¿Sabes que es ese sonido que se escucha?
-No papá, ¿Un búho?
- Casi, es una lechuza. Seguro que está pendiente de algún animal para zampárselo ¿Sabías que comen murciélagos?¿Y cucarachas?
- Pues entonces tenemos que conseguir una lechuza para casa...-Se rieron juntos

-Si no te centras en el sonido de la lechuza, a nuestra derecha podrás notar un sonido bastante agradable. Seguro que si nos quedáramos pendiente de el, nos dormiríamos aquí. ¿Qué crees que es?
-Esa es fácil ¿Un río?
-Si hija, es un río, aunque dada la suavidad con la que suena, diría que es más un riachuelo. Seguramente su cantidad de agua venga de una sierra cercana, y al hacer mucho tiempo que la nieve se derritió, ya no hay mucha que suministre hacia aquí. Es probable, por el estado del suelo, que si siguiéramos corriente abajo, encontremos un lago, o al menos un estanque. Pero, pensemos. Estos días ha estado lloviendo, así que a lo mejor por eso el riachuelo lleva agua y es una mera corriente y por debajo nuestra no hay nada ¿Quieres que investiguemos?
-¡Sí!
- Pues después iremos a explorar, pero tendremos que ir a por las linternas. Puede que si encontremos un lago, haya peces.

-Papá, y ese sonido que suena chirriante ¿Qué es?
-Es el viento. A estas horas de la noche, se nota mucho más cuando pasa chirriando a través de los árboles. Cuando era pequeño yel colegio me traían al bosque, nos asustaban con eso.
-Yo no soy tan asustadiza.
-Lo sé peque, pero sí te puedes poner mala ¿tienes frío?
-No
-Estamos en un bosque con unos árboles muy altos y frondosos, por lo cual el viento además retumba más fuerte de lo habitual. Además, tenemos arriba un efecto muy chulo. Imagínate un lienzo de un azul oscuro con puntitos blancos. Ahora, aleatoriamente, das unos brochazos con colores, como pueden ser rosa, rojo o naranja. Es un efecto visual muy bonito, ya te explicaré cuando seas mayor por lo que es. Parece que has cogido tus trozos de plastilina y los has mezclado
-Eso forma un color muy feo, seguro que no es así. Ese ejemplo es muy horrible- Ella empezó a reír
-Vale, pues una especie de arco iris a lo bestia
-Mejor papi

-Papá, y es que suena ¿si es un búho?
-Sí, hija sí. A ver si la próxima vez te acuerdas bien- El teléfono del padre empezó a sonar-Contesta papi
-No, quiero disfrutar contigo- El móvil dejó de sonar - Toca a tú izquierda
-Pues hay, tierra, tierra y barro.
-Un poco más a la izquierda.
-Pues hay una hoja. Diría que es de una encina. Pero las encinas tienen las hojas perennes, ¿Cómo van a estar en el suelo?
-Eso es porque hace poco hubo un incendio en la zona. Algunos de los árboles que nos rodean están horribles. Estamos trabajando en ellos.

-Toma y huele esto. ¿Qué crees que es?
-Huele demasiado bien para ser real. Es mejor que las colonias que mamá.
-Es un lirio del valle, Es una flor blanca o rosada, aunque aquí crecen normalmente más de la primera. ¿Quieres que le llevemos unas pocas a mamá?
-Sí, seguro que le encantará.

-Papá, ya si estoy empezando a tener frío, ¿Podemos movernos?
-Claro melona, ¿Quieres que sigamos el riachuelo? Como una aventura
-Síííí, ¡vamos!

Y se dispusieron a su aventura a través del riachuelo, donde él le iba explicando todo lo que su conocimiento podía darle a su pequeña hija.
Sin embargo, él ya sabía que había al final del riachuelo. Un lago. El lago. Sólo que él quería descubrirle a ella que todo tiene una doble perspectiva. Depende del momento, lugar y situación.

El lago que les cambió la vida. El lago que la dejó ciega.

-Ya estamos melona


Ya estamos aquí, una semana más en la sección. Vaya fotografía. Nuestra proporcionadora de imágenes nos va buscando retos semana tras semana, pero merece la pena.
Como siempre, pasaros por el blog de mi amiguilla perezosa When There's no sound
Un saludo!

jueves, 17 de agosto de 2017

¿Leerías el libro de tu vida?

Imagínate que te llegara a tus manos un libro. Al principio podría darte alegría, si eres un lector fanático; o tristeza y aburrimiento, si ese tipo de entretenimiento no te llama. Sin embargo, a pesar de todo, lees la reseña...

"Aquí está la historia de _____, donde se demuestra que no todo es lo que se ve. Adéntrate en su vida desde pequeño hasta el momento de su último aliento"

Si os pasara algo así, ¿lo leeríais? ¿Os gustaría leer vuestro futuro sin haber ocurrido todavía? ¿Os desvelaríais las sorpresas que os esperan? ¿Queríais saber el momento de vuestra muerte?


lunes, 14 de agosto de 2017

Decorando con palabras #5



Pasear a Copo se había vuelto una costumbre antes de ir a clase. Cada mañana estaba llena de un mar de sorpresas en esta nueva ciudad, y eso me alegraba el resto del día.
Esa mañana tocó el puerto. Estaba bastante tranquilo, no sabía si porque los marineros ya había salido al mar a trabajar o porque fuera demasiado temprano para ellos. Sea la razón por la que sea, me gustaba el lugar. Pude andar bastante por el paseo marítimo cercano en un ambiente de paz y soledad que me relajó.

Sin embargo, hubo algo que me cautivó.
En un pequeño muelle cuidadosamente retirado, como si estuviera ubicado para que pasara desapercibido, había una mujer tumbada en el borde. Recordaba muy bien la sensación que sentí al verla allí. Yo, desde el paseo, en tierra firme; y ella, en el límite entre la tierra y el mar.
Esa emoción me hizo entrar en el muelle a través de sus tablas de madera. Era más viejo de lo que aparentaba. Copo corrió y se acerco a la mujer. Ella, en vez de asustarse, se incorporó y cogió a Copo en brazos. Ya no me quedaba más remedio que acercarme hasta ella.

Al llegar a su lado, vi que a parte de ser joven, era bastante guapa. Sin embargo, me abrumaba de ella otra cosa, la cual no entendía que era, pero me hacia sentir la necesidad de sentarme con ella a mirar a la lejanía en horizonte, por donde el Sol estaba a punto de salir.

Copo se quedó dormido, pero ella le dio un sorbo a su bebida y empezó a hablar.

"14 de Septiembre del 2006. En esa fecha empezó mi vida de nuevo. Era un poco más mayor que tú, 25 años tenía. Pero eso no importa, porque a pesar de lo que digan, a la hora de hablar de sentimientos, la edad no es inconveniente.

Estaba llegando con mis amigos por esa zona de ahí, con una pequeña embarcación. Por ese momento no existía el puerto que hay a poca distancia de aquí, en el pueblo era raro navegar para comercializar. Era más por ocio. 

Se nos ocurrió la idea de, por esas rocas que ves ahí a la izquierda, subirnos trepando y tirarnos. En esa edad no percibes el peligro de la manera que realmente lo es. 
Me subí rápidamente, era más rápida que mis compañeros, y me tiré. Sí, así fue. 
No sé de quién fue ya la idea de subirnos ahí, tampoco importa, pero no sabía la profundidad del agua a la que nos tirábamos, estaba claro.
Al caer, en una de las piernas me di un gran golpe del que no fui realmente consciente hasta que salí a flote. 

Mis amigos, al darse cuenta, me subieron a la barca y me llevaron al muelle, mientras que llamaban al 112 a por ayuda. Al subirme al muelle, vi, a través de las pocas fuerzas que tenía, la desesperación y el miedo en los ojos de mis amigos. Ellos temían por mi vida, y yo había pasado el punto de sufrimiento a aceptación de lo que venía.
Alguien llegó y me empezó a tratar, a hablarme e intentar espabilarme. Supuse que eran los médicos de urgencia, pero no. Era una joven de mi edad, la cual había visto alguna vez en el supermercado. Me dio algún tranquilizante, hizo más cosas que no llegue a sentir, y,a pesar de no entender nada, ya que mis amigos estaban diciéndole que me dejara, me sentí mejor. Al minuto me desmayé.

No sé cuánto tiempo pasé dormida, pero me desperté en una pequeña habitación del hospital. Estaban mis padres y la chica que recordaba entre sueños. Ahora llevaba una bata, por lo que supuse que era doctora. Me dijo que había llegado a tiempo para que la herida no fuera peligrosa.
Seguramente, si ella no hubiera estado cerca del lugar, no estaría despierta.

Y, con el paso del tiempo, empezó a surgir algo. Al principio pensaba que era admiración y deuda, por haberme ayudado, pero luego fue algo más. 

Me la encontraba todos los días en el muelle. Yo, venía a sentarme aquí, por cualquier razón, hasta el punto que cada día ponía una excusa para poder estar. Ella, corriendo antes de ir a trabajar al hospital. Así me encontró ese día, y así me encontraba todos los días.
Al principio era nervios lo que sentía, pero al final fue amor. Lo sabía de la misma manera cada vez que la miraba a los ojos.

Paso a paso, empezamos a salir, y conocernos más informalmente que lo típico de doctora y herida. Era un encanto de persona, y, por lo que ella me decía, yo también. 
Nos comprometimos, nos casamos, y conocíamos mundo. Cada escapada era un aventura. Cada momento junto a ella era una bendición.

-Perdona, ¿Qué hora es?"

Estaba tan metido en la historia que me estaba contando la muchacha que no me di cuenta que me estaba preguntando en realidad qué hora era. No quería que entablara conversación conmigo, quería que me siguiera contando.

-Son las 8:45- Iba a llegar tarde a clase, y lo raro era que no me importaba ¿Qué me estaba pasando?. Mientras, ella le dio otro sorbo a su bebida. Entendía que necesitara una pausa.

"Faltan diez minutos. 

Después de 10 años, yo seguía viniendo aquí, pero ella no. Había días que trabajaba más temprano, lo cual nos partía el corazón. Yo mantenía la tradición por las dos. Me traía mi portátil y hacía los negocios de mi empresa.
Me sonó el móvil y no conocía el número. Me asusté, y más diciéndome que era del hospital, aunque no resultó ser nada grave. Había un pequeño que necesitaba un trasplante de médula urgente, y mi esposa (aunque nunca la llamaba así, era demasiado posesivo) era compatible.
Nos alegramos muchísimo, puesto que, ya no solo como médica, sino como una persona normal, iba a ayudar a un pequeño a vivir.
Fuimos al hospital, y rellenó lo necesario. 
La felicidad era notable en ella, y cuando llegó la fecha de la operación, más todavía. Todo salió espectacular. Ver al pequeño sonreír lleno de vida, nos llenó la nuestra también.

Sin embargo, a las 8:55, un tal día 14 de Septiembre de 2016, el corazón se me paró. 
Me volvieron a llamar del hospital, pero esta vez sin buenas noticias. Ella se había desmayado sin razón aparente y estaba ingresada. Fue todo demasiado rápido, y al llegar yo, ya había gente llorando. Algo había salido mal, no daban esperanza. Solo me dio tiempo a entrar a verla, cuando me vio, sonrió y cerró los ojos.

Doné los órganos, como ella había querido, y lo que quedó de ella, lo esparcí en el agua de este muelle. Nunca sentí un vacío tan grande en mi corazón.

Intenté recuperarme. Venía aquí todas las mañanas, luego me iba trabajar, y dormía. Era una rutina que con el tiempo se volvió estúpida, sin fundamento.

Luego, te descubrí corriendo por el paseo por la mañana. No sabes la alegría que me dabas. Me recordabas a ella, aunque no puedo seguir engañándome. No puedo seguir viviendo sin un objetivo. Solo quiero darte las gracias por haberme animado en secreto y haberme escuchado hoy. 
Hoy, empiezo una nueva vida, el 14 de Septiembre de 2017"

Y, diciendo eso, terminó de beberse la botella. No sabía que decir. Era una historia de amor que había tenido un final trágico. Quería animarla, decirle que podría salir de esta, pero no era así. Estaba tan vacía por dentro como esa caja de medicinas que había a su lado.
¿Esa caja de medicinas? No podía ser cierto lo que estaba pasando. No tenía conocimientos de medicina ni sabía que hacer en casos de urgencia, pero si sabía que esa dosis de medicamentos podía matar a cualquiera. Solo era cuestión de tiempo que cerrara los ojos y volará con ella.
Así que decidí, a pesar de romperle su futuro, llamar a emergencias. No podía quedarme sentado sin hacer nada.
No me lo impidió. Y, cuando me miró a los ojos después de colgar la llamada, sabía que era demasiado tarde.

...

-Hoy, 14 de Septiembre de 2018, hace uno y dos años respectivamente de la muerte de las chicas del muelle. Así os llaman banco del paseo. Os lo pedí yo mismo, para honraros, por ser vuestro sitio. Eso sí, no quise que lo pusieran aquí, en el mismo muelle, no quería que se rompiera en ambiente del lugar. A Copo le encanta venir por aquí por las mañanas.
Hace un año que me cambiasteis la manera de ver la vida. Os lo tengo agradecido, y muy en mente. Y, como cada mañana, os vengo a contar algo nuevo, y seguro que os enorgullece.
He entrado en la carrera de Medicina.



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Después de una semana de pausa (en verdad es que a mi amiga y a m.i nos dio pereza, y quisimos descansar una semana) volvemos a comentar imágenes. Espero que os haya gustado la entrada de esta semana de esta sección :) No olvidéis pasaros también por when there's no sound para leer otra perspectiva.
¡Un saludo!